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En una noche que quedará grabada en la memoria de la 39ª edición de la Fiesta de la Patria Gaucha, el cantautor Lucas Sugo se consagró una vez más como uno de los artistas más queridos del Uruguay. Más de 20 mil almas vibraron al ritmo de su música en el escenario Miguel Ángel Ortiz, en un espectáculo que fusionó la energía de la charanga con la emotividad del folklore y la calidez de un artista que se reencontraba con su público.

El regreso de Lucas Sugo a la Patria Gaucha estuvo marcado por una carga emotiva especial. Tras un año de desafíos personales, que incluyeron episodios familiares y un accidente con un equino en su establecimiento hace más de un año, el artista se mostró visiblemente conmovido por el cariño de la gente en el desfile gaucho. «Vivo cada momento como un gran logro», confesó en la conferencia de prensa previa al show, y agregó: «Este desfile fue muy especial para mí porque fue un logro. También fue vencer algo que tenía, que era después de lo que me pasó con el accidente, se me generó como una especie de rechazo de algo que me hacía extraordinariamente bien».

La Charanga como bandera, Lucas Sugo no solo es un referente de la música tropical, sino también un defensor de la charanga como parte fundamental del acervo cultural uruguayo. «La charanga es folklore, saber del pueblo», afirmó con convicción. «Nos criamos escuchando y admirando a Zitarrosa, a Gardel, y también a Mario Silva y a el Chacho Ramos. Por eso me parece que ya es el momento de hablar, sí, de la charanga como parte de nuestro folklore nacional».

Esta defensa de sus raíces se traduce en su música, donde fusiona los ritmos tropicales con elementos tradicionales, como en su exitosa versión de «Cuando Cante el Gallo Azul», que acumula más de 20 millones de visualizaciones en YouTube. «Ahí no es Lucas el que está arriba del escenario, es una expresión cultural, una expresión artística de toda una región», expresó con orgullo. Un show sinfónico en el horizonte del artista, que no se detiene en su búsqueda de nuevos desafíos, anunció que el próximo 25 de abril presentará un espectáculo sinfónico en el SODRE, con más de 40 músicos en escena. «Amalgamar la propuesta sinfónica con la charanga, realmente es emocionante», adelantó, y no descartó la posibilidad de traer este show a la Patria Gaucha en futuras ediciones. Gratitud y emoción, la noche estuvo cargada de momentos emotivos, como el homenaje a Miguel Ángel Ortiz, «el ratón», cuyo nombre lleva el escenario principal de la fiesta.

«Hablar del ratón es hablar de gratitud», dijo Lucas Sugo, recordando el apoyo que recibió en los inicios de su carrera. «Cuando Lucas Sugo no era Lucas Sugo, él estaba». El cariño del público fue el gran protagonista de la noche.

Desde la ovación al inicio del show hasta las muestras de afecto durante el desfile, Lucas Sugo se sintió profeta en su tierra. «Está la mirada de la gente y mi mirada. Y ahí en el medio, afecto, afecto y cariño», describió conmovido. «La familia, la doña de 90 años regalándome cariño, el nenito de 3 años regalándome cariño. Estas cosas son increíbles».

Con una carrera consolidada, el reconocimiento de su público y una inagotable capacidad de reinventarse, Lucas Sugo demostró una vez más por qué es uno de los artistas más importantes de la música popular uruguaya. Su presentación en la Patria Gaucha no fue solo un concierto más, sino la celebración de un artista que, a pesar de las adversidades, sigue encontrando en la música y en el cariño de su gente la fuerza para seguir adelante