En un emotivo acto organizado por la Comisión Patriótica, Tacuarembó recordó la gesta libertadora de 1825, destacando la vigencia de los valores de libertad y justicia en la sociedad actual. El evento, congregó a diversas instituciones y autoridades para rendir homenaje al Brigadier General Juan Antonio Lavalleja y a los patriotas que, en 1825, juraron «liberar la patria o morir por ella».
El acto tuvo un mensaje histórico a cargo de Belén López, representante del Instituto de Formación Docente (IFD), quien repasó aspectos que resonarón entre los asistentes. Durante su intervención, Belén López transportó a la audiencia a aquella madrugada de 1825, recordando que el grupo liderado por Lavalleja no era un ejército formal, sino un conjunto de orientales exiliados en Buenos Aires que regresaron con la firme convicción de recuperar su tierra, entonces bajo dominio brasileño.
«Al pisar la arena, Lavalleja levantó una bandera que decía ‘Libertad o muerte’, y juraron cumplirla. Juraron liberar a su patria o dejar la vida en el intento», expresó López en su discurso.
La oradora subrayó cómo este acto de valentía inicial fue el catalizador que sumó a cientos de personas a la causa, transformando a un pequeño grupo en un «pueblo entero peleando» y allanando el camino hacia la declaratoria de la independencia el 25 de agosto de ese mismo año. La conmemoración no se limitó a recordar el pasado, sino que buscó tender un puente hacia el presente. Belén López enfatizó que, aunque hoy no se vive un contexto de guerra, el lema «Libertad o muerte» mantiene su relevancia. «Nos habla de compromiso.
Nos habla de no ser indiferente cuando algo es injusto. Nos habla de animarnos a dar el primer paso, aunque seamos pocos y parezca imposible», reflexionó. El evento también fue engalanado por la participación de los niños y niñas de la Escuela Nº 111, quienes llevaron a cabo una representación artística de la gesta libertadora. Esta actuación no solo demostró el talento de los estudiantes, sino también el compromiso de las nuevas generaciones con la memoria histórica y los valores de libertad que definen la identidad del pueblo oriental.
El mensaje final del acto fue un llamado a la acción cotidiana. Se recordó a los presentes que la libertad «no se regala, se pelea, se defiende y se cuida todos los días», ya sea en la escuela, en el hogar o entre amigos, practicando la solidaridad y el respeto mutuo. La jornada concluyó con un agradecimiento a todas las instituciones presentes y a sus autoridades, reafirmando que el ejemplo de aquellos valientes de 1825 sigue inspirando a la comunidad a defender lo justo y a sentir orgullo por sus raíces.





































