El evento, que congregó a un público entusiasta junto a diversas autoridades nacionales y departamentales, en sus respectivos grados y calidades, reafirmó el papel fundamental de este emblemático espacio como motor cultural y social del departamento.
La celebración contó con la presencia en sala del intendente Wilson Ezquerra y el secretario general José Menéndez, quienes acompañaron esta conmemoración. Durante la jornada, se destacó el impacto positivo que ha tenido la recuperación de este ícono arquitectónico y cultural para la comunidad tacuaremboense, superando las expectativas iniciales de las autoridades.
El intendente Wilson Ezquerra expresó que la recuperación del teatro respondió a un reclamo de la sociedad y que, desde su reapertura, ha cambiado indudablemente la expresión cultural y social de Tacuarembó. «El teatro es la raíz de la vida, es lo de todos los días, de la mañana, de la tarde, de la noche, es la esencia del ser humano», reflexionó la actriz Natalia Machado al presentar en la previa una serie de personajes historicos durante este encuentro para celebrar juntos el hecho de contar con este espacio.
Por su parte, la directora del Teatro Escayola, Matilde, definió al espacio como el corazón de la ciudad, destacando que es el lugar por donde pasa la cultura y donde la comunidad se encuentra. En la misma línea, el director general de Educación y Cultura de la Intendencia de Tacuarembó, Ignacio Borad, calificó la reapertura como histórica y señaló que el teatro es sinónimo de excelencia y jerarquía.
El evento también contó con la participación del diputado Alfredo de Mattos, quien resaltó el gran empuje que el teatro ha significado para la cultura local. Asimismo, el director general de Deporte, Turismo y Juventud, Camilo Gutiérrez, afirmó que la institución le devolvió el alma cultural y artística a Tacuarembó, recordando que «un pueblo sin teatro es un pueblo sin voz y sin memoria».
La conmemoración de estos dos años consolida al Teatro Escayola no solo como un espacio para la exhibición artística de primer nivel, como lo demostró la presencia del Coro Nacional del SODRE, sino también como un punto de encuentro vital para la identidad y el desarrollo cultural del norte uruguayo










































