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El carnaval de Tacuarembó se consolida como una fiesta popular que, lejos de estancarse, ha demostrado un notable crecimiento y una constante evolución en los últimos años. Con una filosofía de «recibir, nunca excluir», la celebración se ha fortalecido gracias a la sinergia entre las agrupaciones, los organizadores y el gobierno departamental, manteniendo siempre al carnaval Montevideo como su principal referente artístico, según destacó el comunicador Walter Bique.

En una reciente entrevista, Bique analizó la vigencia de esta fiesta y subrayó que su vitalidad no es producto del azar, sino del trabajo continuo y la capacidad de adaptación. Durante los últimos cuatro años, el carnaval ha experimentado innovaciones significativas, fruto de un mayor acercamiento y diálogo entre las comparsas y los organizadores, quienes han sabido escuchar y aplicar nuevas ideas.

Este proceso ha sido impulsado por el gobierno departamental, que ha fomentado la evolución de la fiesta basándose en orientaciones de expertos en turismo y sociología. La popularidad sostenida del carnaval de Tacuarembó se arraiga profundamente en la labor de los centros de barrio. Estas comisiones vecinales han sido históricamente un pilar fundamental, proporcionando un espacio para que los ciudadanos expresen sus opiniones, necesidades y pareceres.

Esta estructura de participación ha permitido que la fiesta se mantenga conectada con la comunidad, asegurando que sus tradiciones y nuevas expresiones, como las comparsas, murgas, parodistas, humoristas y escuelas de samba, reflejen el sentir popular. Bique también resaltó la influencia del carnaval de Montevideo, al que describió como «el espejo grande».

La participación de figuras del carnaval capitalino, ya sea por contrataciones o lazos de amistad, inyecta un «flujo creador» que impulsa la reforma y la adopción de nuevas reglas. En este sentido, las murgas locales han sabido desarrollar un estilo propio, caracterizado por una crítica social que mantiene el humor sin caer en la ofensa, un equilibrio que, según Bique, ha sido clave para la longevidad y el respeto que el carnaval inspira.

La organización de los tablados barriales, a menudo una tarea ardua y a «contra corriente» que cuenta en estos últimos carnavales con un apoyo sostenido de la intendencia de Tacuarembó, también ha sido un factor determinante. Este apoyo de la intendencia, ha sido una «gota que va enriqueciendo el vaso», contribuyendo a sostener un espectáculo digno y accesible para todos los vecinos.

De esta manera, el carnaval de Tacuarembó se reafirma como una expresión cultural viva, que crece y se transforma sin perder su esencia inclusiva y comunitaria

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