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En una jornada que desbordó vitalidad y compromiso, la Red Nacional de Organizaciones de Personas Mayores (REDAM) de Tacuarembó conmemoró ayer el Día Internacional de las Personas Mayores. El evento, que tuvo lugar en los salones del Club Tacuarembó, congregó a una multitud de participantes y reafirmó la creciente influencia de este colectivo en la sociedad. Bajo el lema «La voz de las personas mayores transforma realidades», la celebración se erigió como un vibrante mosaico de expresiones artísticas y culturales.

Desde las 14:00 y hasta las 18:00 horas, el escenario se vio engalanado por las presentaciones de los alumnos de la Tecnicatura de Recreación de UTU, la Escuela 118, y los talleres de la Asociación de Maestros Jubilados. A ellos se sumaron el Grupo de Danzas Folclóricas de CEPAT, y el Grupo Activamente, también de la Asociación de Maestros Jubilados. La música y la danza continuaron con la participación de alumnas de piano del Conservatorio América, el Grupo de Danzas Despertando Sueños, el grupo de danza latina Latin Force, y el Grupo de Danzas Folclóricas de la Agremiación de Pasivos 19 de Junio. La Escuela Técnica de Tacuarembó también se hizo presente con su taller de danzas y el taller de música dirigido por el profesor Isaí López.

La organización, subrayó la misión de REDAM, una organización civil apolítica y sin fines de lucro que, desde su creación en 2008, trabaja para incidir en las políticas públicas relacionadas con la vejez. Se recordó que en 2016, Uruguay ratificó la Convención Interamericana de Derechos de las Personas Mayores ante la OEA, un hito fundamental en la lucha por los derechos de este colectivo. El lema de este año, promovido por las Naciones Unidas, busca sensibilizar sobre el envejecimiento de la población mundial y la necesidad de crear entornos seguros y de apoyo, reconociendo el valioso aporte de los adultos mayores.La jornada no solo fue un espacio para el disfrute y la camaradería, sino también una plataforma para la reflexión y la reivindicación.

La diversidad de actividades y la masiva concurrencia demostraron, una vez más, que las personas mayores son un motor de cambio y un pilar fundamental en la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. La celebración en Tacuarembó fue un claro ejemplo de cómo la experiencia y la sabiduría de los mayores, lejos de ser un recuerdo del pasado, son una fuerza viva que impulsa el presente y moldea el futuro, al decir de nuestro intendente Wilson Ezquerra son el oro de nuestra sociedad.