La segunda edición de las Llamadas del Norte tuvo este año como padrino a Eduardo da Luz, figura del carnaval desde la década de 1970, escritor, arreglador, solista y director de diversas comparsas.
En el marco del desfile, el Intendente Wilson Ezquerra le entregó una obra diseñada por el ceramista Carlos Larregui, como reconocimiento a su trayectoria y aporte al candombe en Uruguay.
Se trató de uno de los momentos más emotivos de la noche, donde además da Luz agradeció el gesto de la Intendencia de Tacuarembó y la Comisión Organizadora del Carnaval.
En cuanto a la obra de Larregui, el artista expresó que al momento de crearla de alguna manera debió resumir y materializar el sentimiento de otra persona, tarea de gran responsabilidad para un evento de estas características y por lo que significó Martha Gularte para el pueblo uruguayo como símbolo del candombe.
Fundamentó su trabajo con los colores típicos de Senegal y símbolo de los ancestros de Gularte que se remitía a ellos como la herencia de un sentir (verde, amarillo y el rojo). Cuenta con un tambor africano que evoca esos ancestros que corren por las venas de una mujer que superó distintas vicisitudes a través del baile.


























