Intendencia de Tacuarembó

Localidades

San Gregorio. El móvil de la iniciativa de Gregorio Suárez y Juan Cardozo no está definido claramente, algunos sostienen la finalidad de lograr réditos por las tierras adquiridas en forma conjunta, motivo razonable por la inversión realizada; otros  afirman como objetivo el asentamiento de viudas y huérfanos de combatientes de ambos bandos, caídos en la Guerra Grande, al apreciarse además, importante número de mujeres como jefas de hogar en las primeras pobladoras, de las cuales no se tiene noticias de su estado civil, presumiéndose que eran viudas.

Optamos por la primera versión, pues una de las características de distinción del “Goyo” Suárez eran sus buenas aptitudes para los negocios. Esta conclusión está respaldada documentalmente, pues cuando se presentaron ante la Junta Económica Administrativa en 1852, se autodenominaron “Don Gregorio Suarez y compañía”, calificándose el trámite como proyecto de sociedad de población y fomento, lo que ratifica en los documentos públicos la intencionalidad manifiesta del destino de la inversión.

En el mes de abril de 1852 se había encomendado al agrimensor de número Adolfo Conring, la confección del plano que servirá de base al proyecto fundacional. Con el respaldo político de Suárez, se logró la conformidad de la Junta Económico-Administrativa de Tacuarembó, elevando el planteamiento a la Superioridad.

Suárez logrará la autorización definitiva del gobierno nacional por el tráfico de influencias, a través de su amigo, el ministro Venancio Flores. Será éste el que otorgó la conformidad gubernamental, al estar el Presidente Giró en recorrida por el interior del país.

La resolución definitiva, señaló que el pueblo deberá denominarse “San Gregorio”, ser formado a la mayor inmediación del paso de “Polanco”, por ser el terreno más adecuado, dispondrá de dos plazas y cien cuadras cuadradas. Se dispuso el modo y forma de la respectiva delineación, medidas de áreas de solares y anchos de calles, determinando los terrenos que se cedían para edificios públicos y la donación del predio para cementerio. Frente a la plaza principal se erigiría la iglesia bajo la advocación de la Señora del Carmen.

De acuerdo a los documentos existentes el proceso administrativo de la fundación de “San Gregorio del Río Negro”, como así fue llamado entonces, va desde el 20 de agosto de 1852 cuando Suárez presentó la solicitud ante la Junta Económico-Administrativa hasta el 16 de noviembre de 1853.

Finalmente la fecha de fundación reconocida, es el mencionado 16 de noviembre de 1853, considerada como culminación del proceso, según lo que surge del decreto ley N°.14.840 de noviembre de 1978.

PASO DE LOS TOROS

Proceso fundacional isabelino. Paso de los Toros no surge de un acto puntual de fundación.

La familia Bálsamo es la que tiene incidencia directa en este proceso, desde el patriarca Eufracio Indalecio, que adquirió inmuebles en la región en 1834 y 1865, su hijo Venancio Francisco, quien diagramó e  inició el pueblo y finalmente los nietos, que generaron las ampliaciones con nuevos barrios.

Podemos definir como hecho inicial la elaboración de dos planos de amanzanamiento levantados en 1877, por el agrimensor Manuel Serby.  

El primer plano de amanzanamiento, de fecha 12 de marzo de 1877, se tituló “Plano levantado por encargo de don Venancio F. Bálsamo para asiento del Pueblo

de Santa Isabel”. Fue realizado por este agrimensor, procedente de Montevideo, según encargo de Venancio en representación de sus hermanos y de sus sobrinos Vargas Bálsamo. Es el primero plasmado de acuerdo al “Reglamento para el trazado de pueblos y colonias”, aprobado en el mismo año por el gobierno nacional.

La familia Bálsamo efectuó en este proceso importantes donaciones para consolidar la estructura del pueblo. Cuando encomiendan al agrimensor Manuel Serby la diagramación de los planos, se incluyó la donación de cuatro manzanas céntricas para plaza pública e instituciones del estado.

Como el plano original no contemplaba el paso del ferrocarril, ante la inminencia de ese adelanto, los Bálsamos y los Vargas Bálsamo donaron nuevas manzanas a la empresa inglesa para la construcción de sus vías y anexos, incluyendo una plaza de sesenta metros llamada “Del Ferrocarril”, con la condición de que la estación se construyera en el amanzanamiento por ellos donado. Por su parte, en 1898, Venancio Bálsamo procedió  a la donación de un terreno para la construcción de la iglesia y otro para asentar el cementerio local.

“Santa Isabel”. La familia propuso esta denominación al proyecto de pueblo delineado, en homenaje a su madre y abuela Isabel Rosas de Bálsamo, esposa de Eufrasio. La propuesta logró respaldo legislativo en 1903.

“Paso de los Toros”. Sin embargo en 1929, los propios pasotorenses, a iniciativa de sus concejales y a través de los legisladores por el departamento, lograron el cambio por la denominación original.

ANSINA

Antecedente territorial. Las tierras donde se consolidará el pueblo que será posteriormente Ansina, estaban incluidas por José Cardoso en el año1791, en la denuncia de 54 suertes de estancias en la zona.

“Picada del borracho”.  En la década del ochenta del siglo XIX, en la zona del río Tacuarembó Grande al este de Villa San Fructuoso, se fue desarrollando un afincamiento de algunos pobladores en los campos de la familia de Juan Manuel Cuadro, de origen brasileño, radicados por el año 1860 en estos lares.

En 1872 los hermanos Juan José y José María Araujo construyeron la primera casa comercio, pulpería y posta de diligencias, cuya radicación permanente y generación de movilidad, permitirá ser considerados los primeros pobladores de la Picada. Este hecho permitió en sus alrededores el surgimiento de rancheríos con varias familias.

La picada que dio posteriormente origen al “Paso del borracho” había sido abierta, por el ejército revolucionario florista en el año 1863, escuadrón comandado por el coronel Belisario Estomba, bajo las órdenes de José Gregorio Suárez.

El nombre de “Picada del borracho” proviene de un hecho anecdótico, donde en una yerra realizada en el lugar, en medio de  reunión de gauchos, uno de ellos de apellido Guedes, bebido en la ginebra, se tiró al río para vadearlo, desapareciendo en las aguas y falleciendo ahogado.

 “Villa María Teresa”. En el gobierno del primer Intendente Julio Oliver, por el año 1913, María Teresa González de Legazcue, propietaria en ese entonces de parte de los campos, los ubicados sobre el río Tacuarembó, por adquisición a los hermanos Araujo en el año 1895, encomendó al agrimensor Alfredo Hareau el fraccionamiento para erigir un poblado. Cuando se presentó el proyecto, se lo conocía como “Villa María Teresa”  por el nombre de la titular. Las parcelas de 25 metros de frente por 50 de fondo salieron a la venta a un costo individual de cincuenta pesos.

“Paso del Borracho”. Con el transcurso del tiempo, primó el uso y costumbre de la denominación “Paso del Borracho”, el que será declarado Pueblo en octubre de 1950 con la designación de Ansina. Posteriormente en 1984 se dispuso elevarlo a la categoría de Villa.

CURTINA

Paso de Colmán. La localidad se originó en las inmediaciones de este vado  sobre el arroyo Malo.

El nombre debe su origen a la antigua familia del paraguayo Juan Esteban Colmán, integrante de un grupo de ciudadanos inmigrantes provenientes de la República del Paraguay, radicados a mediados del siglo XIX en tierras tacuaremboenses, como los Gauna o los Ríos, entre tantos.

Cuando las distancias eran importantes y las leguas parecían más largas por lo desolado de la campaña, la inexistencia de alambrados y pocos cascos de estancias, sin puentes ni caminos, los pasos sobre arroyos o ríos eran puntos cardinales, marcadores de caminos y trayectos en esa época.

Próximo a este paso se fueron instalando pulperías como las de Manuel García, Dutilh-Christy y Diego Esteves en el paraje La Quebrada, hasta que a fines del siglo se fue generando un pequeño poblado en las cercanías del paso sobre el arroyo Malo.

La importancia del paso se acrecentó con el auge de las explotaciones mineras en el norte, por ser el trayecto más corto desde San Fructuoso hacia el sur.

“San Máximo”. En el año 1884 se instalaron los primeros pobladores en las proximidades de Paso de Colmán, sobre el arroyo Malo, lo que constituirá posteriormente el pueblo de San Máximo.

Surge de planos de la época, el Agrimensor Pascual Ipata delineó el primer plano de este pueblo en octubre de 1884, el que será complementado por otros levantados en noviembre de 1910 y julio de 1914 por parte del Agrimensor Alfredo Hareau.

En dichos planos, las calles cuando no se indicaban su ancho, tenían 13 metros 85 cm, las manzanas cuando no se indicaban su frente, tenían 85 metros 90 cm y los solares cuando no se indicaban dimensiones tenían 28 metros 63cm. de frente por 42 metros 95 cm de fondo.

Se estableció la plaza en la manzana número 28 frente a calles de catorce metros de ancho, en un total de 79 manzanas originales.

Entre 1885 y 1889 se instalaron el Juzgado de Paz y la primera escuela pública rural N°.10 de Arroyo Malo.

En 1886, al poblado sobre el paso de Colmán lo fueron denominando  “San Máximo”,  en  honor al Presidente Máximo Santos, quien en el traslado hacia su visita a las minas de oro de Cuñapirú en 1881, había acampado en las inmediaciones de la estancia de Salvador Curtina, quien  se fue constituyendo en el promotor de esa localidad.

“Curtina”. Será en  octubre de 1907, cuando se promulgó la ley donde se lo declaró pueblo y se le dio el nuevo nombre en homenaje a este hacendado.

CARAGUATÁ

Antecedentes.  La franja entre el arroyo Caraguatá y la Cuchilla de Caraguatá eran campos de Emidio Pinto, adquiridos por Galo Feo, quien levantó una estancia progresista llamada “De la Coronilla”. A su vez rumbo al Paso de las Toscas se encontraba la estancia de Manuel (Maneco) de Sosa, sobre el arroyo.

Proceso poblacional.  Se fueron localizando a fines del siglo XIX familias y establecimientos en la zona conocida originalmente como Paso de las Toscas sobre el arroyo Caraguatá que nace en la cuchilla de Hospital al oeste de Vichadero, y desemboca en el río Negro. El Paso de las Toscas tiene ese nombre por las areniscas existentes en el lugar. Por allí transitaban las carretas hacia Melo, la localidad más cercana, en mérito a su condición de ser el único paso viable durante todo el año para cruzar fácilmente tal arroyo.

A mediados de dicho siglo, ya había sido fundado el comercio que fue conocido como Casa Romero, por parte del español José Benito Romero, natural de Galicia. Fue el negocio más antiguo del lugar, continuado por integrantes de la familia durante años.

Antes de fin de siglo ya estaba instalada la Comisaría de la Octava Sección, la que se recuerda en distintas publicaciones por haber sido tomada en uno de los primeros logros revolucionarios, el 25 de noviembre de 1896, por el General Aparicio Saravia.

En el año 1927 se inauguró la primera escuela rural, la N°.54, en el local de terrón con techo de paja propiedad de Cid Romero.

Creada la represa del Rincón del Bonete por 1945 en delante, el núcleo poblacional debió trasladarse un kilómetro más al noreste para evitar las crecidas del arroyo.

En la década de 1960, afirmada y vituminizada la ruta N°.26 desde Tacuarembó a Melo, se intensificó la construcción de poblaciones a la vera de la misma, a la altura del kilómetro 345 hasta el entronque con la ruta nacional N°.6, que corta perpendicularmente a la N°.26, cruce de caminos donde se fue consolidando un pequeño grupo de familias en la zona llamada Cruz de los Caminos.

En el devenir del siglo XX, en sus mediados, en la localidad denominada Las Toscas de Caraguatá se fueron instalando importantes negocios vinculados a la actividad agropecuaria, la más importante fuente de trabajo en la zona, netamente rural. Acompañando este desarrollo se instalaron nuevos centros educativos y edificios gubernamentales, entre ellos la sede de la Junta Local y el primer Liceo Rural del país en el año 1987.

A su vez fue recibiendo aportes gubernamentales, construyéndose en tres fases programas de viviendas populares por el Plan MEVIR, Movimiento de Erradicación de la Vivienda Rural, en los años 1992, 2001 y 2006 en el área meridional de la localidad.

Nombre. Se debe a la planta de voz guaraní, tipo de arbusto perenne indígena, alcanzando uno a dos metros de altura, con tallos cilíndricos lisos de color verde primero y de color marfil oscuro y hojas alargadas espinosas, la que habitan zonas bajas e inundables y al borde de cursos fluviales, transformándose en malezas de campo sucio.

Villa. Desde el Cementerio Local, la escuela y un local de remates antes de llegar al puente sobre el arroyo Caraguatá hasta el entronque de la Cruz de los Caminos se fue consolidando, en forma irregular sobre la ruta nacional una continuidad de construcciones privadas, familiares y comerciales, que dieron lugar a la aprobación de la ley en el año 2016 por la cual se declaró Villa Caraguatá al centro poblado entre los kilómetros 349 y 356 de la ruta N°.26 que comprende los pueblos Las Toscas y La Cuchilla o Cruz de los Caminos.

ACHAR, PIEDRA SOLA, TAMBORES Y PASO DEL CERRO: productos de la incidencia del ferrocarril.

ACHAR

Salvador Celiberti. Este italiano nacido en 1853 en Tropea, provincia de Calabria,  dada las dificultades en su país, y aprovechando su juventud, con otros conciudadanos inmigrantes llegaron a este país en la década de 1870. Entre ellos estaba Domingo Arena, quien se radicó en Tacuarembó junto a sus padres.

En 1877 Celiberti se hace propietario de una cuarta de suerte de estancia sobre el arroyo Achar, radicándose en la zona, instalando comercio en medicamentos y afines.

Deseoso de desarrollar el territorio y con espíritu netamente filantrópico, efectuó varias donaciones que posibilitaron la configuración de una localidad.

Donó aproximadamente diez hectáreas, en realidad 125.553 metros cuadrados, para la empresa “Extensión del Norte del Ferrocarril Central  del Uruguay” con destino a vías férreas y a la estación a instalarse en el paraje Achar.  Se concretó mediante escritura de donación modal que fue documentada ante el escribano Francisco Fariña el 10 de octubre de 1890. El modo o condición, implicaba la obligación de la empresa de establecer en el predio la estación de ferrocarril.

Asimismo, fue quien donó en 1899 un predio de diez mil metros cuadrados a Instrucción Primaria para la construcción de una escuela pública y además terrenos para la policlínica, club social, policía,  sede de aguas corrientes, plaza de deportes, entre otros. Se incluye el fraccionamiento que realizó de siete manzanas, lo que dio inicio a la infraestructura de la localidad.

La estación de ferrocarril.  La estación al kilómetro 335 del ramal de la vía férrea proyectada para la línea Montevideo-Rivera, fue inaugurada el 23 de noviembre de 1890, cuando la incipiente población recibió el ferrocarril, al culminar su primera sección de 62 kilómetros hacia el norte desde Paso de los Toros.

Será a consecuencia de este enclave comunicacional y comercial, la consolidación de la concentración poblacional en este lugar.

Nombre. La localidad tomó el nombre del arroyo cuyo nacimiento es próximo a Ruta 43 y desagua en el lago artificial del río Negro. Existen dos versiones sobre el verdadero origen de su nombre, la primera, se basa en la abundancia de madera de los montes indígenas y marginales y la costumbre de los vecinos al referirse al corte con hacha: “voy a hachear”. Dardo Ramos afirma como la versión más aceptada la segunda, relacionada al apellido de un sacerdote, quien predicando su evangelio en forma regular, recorrió durante  muchos años  la región. Ese apellido era “Etchar”, deformado por su uso.

Pueblo. Será en agosto de 1936 que se produjo el reconocimiento legal de la existencia de la localidad con la declaración de pueblo.

PIEDRA SOLA, localidad en dos departamentos

Se encuentra en el límite de los departamentos de Paysandú y Tacuarembó, donde la calle principal divide en dos esta localidad bidepartamental, el territorio al noreste pertenece a Tacuarembó y el del suroeste a Paysandú.

Responde originariamente a la instalación de la estación de ferrocarril habilitada el primero de febrero de 1891, ubicada en la cuchilla de igual nombre a la altura del kilómetro 383 de la línea férrea y a 62 km. de distancia de la ciudad de Tacuarembó.

En sus inicios la actual estación Piedra Sola, se llamó Estación General Netto en mérito a que se levantó en los campos que pertenecieron al “Brigadeiro” Antonio de Souza Netto, héroe riograndense, integrante de la revolución de los “farrapos”, quien al ser derrotado se exilió en nuestro país en esta zona, donde adquirió varias propiedades rurales dentro de las cuales construyó la famosa Estancia “La Gloria”, impactante por el original edificio de su casco, el que aún se conserva.

En los primordios del siglo XX, la familia Tafernaberry,  estancieros de la región, donaron varios lotes para consolidar el pueblo.

Nombre. La localidad se ubica sobre la cuchilla de ese nombre. Su denominación responde a un peñasco o afloramiento rocoso, en las proximidades del pueblo, que antes tenía cuatro veces más del tamaño actual, disminuido por la acción erosiva sobre el material natural y por la extracción de materiales para construcción de las vías férreas y viviendas. La piedra solitaria, una enorme roca basáltica es en definitiva la que da nombre al paraje y localidad, constituyendo a su vez, seña de identidad en el cruce de las cuchillas de Haedo y de Santo Domingo, zona de tránsito, pues por el lomo de las cuchillas los viajeros evitaban cursos de agua y bañados.

Desarrollo local. La escuela fue instalada entre 1912 y 1913, en 1917 se creó la “Liga de Trabajo” para nuclear el área social y laboral; entre 1939 y 1940 se levantó la Parroquia “Inmaculada Concepción”; en 1932 el Centro Pelotaris “Martín Tafernaberry”, amplia construcción con cancha para el juego de la pelota

vasca, donado por la familia, constituido posteriormente como Club Social; desde el mismo año 1932 funcionó  la Cooperativa transformada luego en Banco de Producción y Consumo; en 1940 se creó el destacamento policial; en 1943 se instaló el agua potable y dos años después el teléfono y Correos.

TAMBORES, localidad bidepartamental

En sus principios, fue una simple posta de diligencia y de pobladores dispersos,  donde las empresas de diligencia tenían sus paradas en el itinerario de Tacuarembó a Montevideo o viceversa.

En 1840, a consecuencia de los avatares de la política riograndense, se trasladaron  al Uruguay varias familias participantes de la revolución de los “farrapos”, entre ellas los Texeira Brasil, de origen judío.

Uno de ellos, Juan Marcelino Pereyra Brasil, adquirió suertes de estancia a Fructuoso Rivera. Pocos años después, en 1853 se la transfirió al general brasileño Antonio de Souza Netto, casado con María Candelaria, hermana del coronel Carlos Escayola, quienes detentarán varios establecimientos rurales entre Tambores y el Queguay.

Aldea de San Bentos. La hija de ese matrimonio,  María Antonia de Souza Escayola, vendió en 1880 quince suertes de estancias, entre ellas dos, denominadas “Estancia San Bentos”, a Luis Bares Gattás. Dicho nombre homenajea al amigo y compañero revolucionario de su padre, general Bentos Goncalvez. En 1887, Bares transfirió esta estancia a Máximo Seré Mondine, quien donará los terrenos para la escuela y la Extensión al Norte del Ferrocarril.

El surgimiento de esta localidad se la ubica en las finales de la década de los ochenta del siglo XIX, vinculada a la construcción de las vías de ferrocarril hasta Rivera.

Será pues en los campos que fueran de María Antonia de Souza Netto de Mendilaharzu donde se construyó  la estación, la que habría sido terminada de construir en 1887, pero finalmente inaugurada en 1891 conjuntamente con las de Valle Edén y Tacuarembó dado que se iniciaba el uso del tramo de vías comprendido entre Piedra Sola y la capital departamental.

Entre el trazado de la vía y la cuchilla de Haedo existía una casona de piedra usada como puesto de estancia, donde fue instalada una pulpería que sería la primera casa y comercio de Tambores.

El paso del ferrocarril provocó consecuencias lógicas, concentrando allí el centro cívico de la zona que hasta entonces estaba situado por los parajes Tiatucura, Salsipuedes Grande o Tres Árboles.

Nombre. Tambores debe su denominación al arroyo y sierra de esta región, donde la forma de algunos cerros se asemeja a tambores o hemisferios apoyados en su superficie circular. El arroyo tiene origen en la cuchilla de Haedo, desagua en la margen derecha del arroyo Tranqueras, recibiendo en su trayecto las aguas de las sierras de Tambores y de la cuchilla de Salvañac. Las sierras de Tambores por su parte, son una derivación de la cuchilla de Haedo hacia el este. 

Villa. Al igual que la localidad de Piedra Sola, cubre espacios territoriales de los departamentos de Paysandú y Tacuarembó. En agosto de 1936, el gobierno nacional lo declaró pueblo, estando ubicado en la sexta sección judicial de Paysandú y segunda de Tacuarembó. Finalmente en 1963se la elevó a la categoría de Villa.

PASO DEL CERRO

Proviene de la estación de ferrocarril inaugurada en febrero de 1892, a una reducida distancia del único túnel ferroviario del país, sobre el km. 479 de la vía férrea a 34 km. de la ciudad de Tacuarembó.

La población fue creciendo en su entorno, incentivada por el hecho de transformarse en punto de embarque y transporte de los materiales hacia las minas de oro de Cuñapirú y Santa Ernestina y como base de la extracción de la producción de esa región a la capital de la República, al encontrarse a una distancia reducida de 45 kilómetros.

Nombre. Por un accidente geográfico a cinco kilómetros al sureste de su ubicación, en el río Tacuarembó Grande próximo a la desembocadura del arroyo Carpintería, el “Paso del Cerro”, donde al cerro se lo llamaba “Cerro del Paso” a la inversa. Era el lugar o vado por donde se pasaba a pie hacia el cerro.